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Visita al Laboratorio de Ecología Genética y Molecular. Entrevista a Martha Díaz (Parte I)

Visita al Laboratorio de Ecología Genética y Molecular del IIES (UNAM)
Entrevista a Martha Díaz (Parte I)

Lo vivencial es algo que hace que el chico se apropie muchísimo más del conocimiento y le dé un sentido más profundo.

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Martha Díaz es un referente ineludible del Liceo Michoacano y, en la entrevista que presentamos a continuación nos describe la experiencia que tuvo con la generación que está por graduarse: una visita al Laboratorio de Ecología Genética y Molecular del Instituto de Investigaciones de Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM. Aunque huelga la presentación, hay que decir que Martha es una excelente compañera con la que afortunadamente cuenta nuestro proyecto educativo desde hace ya muchos años. Actualmente es, entre muchos otros “menesteres” más, la encargada de impartir la materia de Biología en el Liceo Michoacano. Desde siempre ha sido una gran impulsora de los aprendizajes con sentido y esta entrada servirá como evidencia de ello.

- Martha, ¿cómo estás?
– Muy bien, muchas gracias. Qué gusto que podamos hacer este ejercicio y que podamos platicar de cómo se llevan las cosas en algunas de las actividades de la materia de Biología. Es una materia fundamental y, además, es muy entrañable para mí porque fue la materia con la que llegué al Liceo Michoacano…

- Me imagino mil recuerdos que debes tener de ese primer momento. ¿Hace cuánto te incorporaste?
– Me invitaron hace diecisiete años a dar Temas Selectos de Biología –no exactamente Biología- como materia complementaria a la currícula. En un inicio se me exigió mucho y eso fue muy gratificante… ¡Fue una muy buena bienvenida! Fue llegar a implementar prácticas de laboratorio, salir al campo y, bueno, empezar a hacer algo que es característico de la tradición de esta escuela: visitar a los investigadores en acción y tener la vivencia práctica de los referentes teóricos que estudiamos en las aulas.

 – Diecisiete años llevándote a l@s muchach@s de prácticas. ¡Cuántas cosas tendrás que contarnos, Martha!
- ¡Muchísimas, muchísimas! Tanto muy agradables, como anécdotas y detalles negativos, pero todo muy rico, afortunadamente.

- Bien, pues, cuéntanos cómo surge la idea de tener esta visita al IIES.
– Inicialmente convinimos que la materia de Biotecnología –porque es específicamente en esta materia- se podía desglosar de la materia de Biología, considerando que era la última parte del programa y que el nivel que ha alcanzado esta área de investigación amerita más atención. La idea era tener más tiempo para poder estudiarla y así aprovechar todas las actividades de esta naturaleza que se dan en la ciudad, actividades que desafortunadamente no conoce la gente que no está en el medio.

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 – ¿Es la primera vez que llevas a l@s liceístas a este recorrido?
- Sí. En otras ocasiones hemos sido recibidos muy acogedoramente por otras personas pero cada generación es diferente en términos vocacionales. Por ejemplo, en la generación antepasada prácticamente todos iban a Medicina, entonces fuimos al Centro Estatal de Diagnóstico de la Secretaria de Salud, en donde hacen también pruebas de biotecnología de alto nivel. El año pasado nos tocó que nos recibiera el Centro Multidisciplinario de Tecnología de la UMSNH, que está en la posta veterinaria. Es decir, generación tras generación, dirigimos las prácticas y las visitas a los lugares que tienen una relación más estrecha con el perfil vocacional de los estudiantes; y, al mismo tiempo, buscamos visibilizar estos centros de investigación tan importantes que muy pocas personas conocen.

- La estrategia, entonces, después de diecisiete años está bien trazada.
– Afortunadamente sí y, de hecho, aprovecho para contarles que tenemos ya un trabajo consolidado con los años, que busca fomentar el sentido de comunidad liceísta. Padres y madres que son investigadores, exalumnos que están estudiando posgrados o que han tenido la oportunidad de haberlos estudiado, que saben cómo trabajan los chicos en nuestro Bachillerato, cuando regresan, nos abren las puertas a sus espacios de trabajo, nos comparten sus experiencias, su trayectoria académica y nos ayudan a consolidar el conocimiento que en forma teórica abordamos en las aulas. Confían en nosotros porque saben del nivel al que trabajamos, ven a sus hijos trabajando, estudiando y haciendo proyectos de calidad, y eso los impulsa a recibirnos sabiendo que abrirnos sus puertas no significa para nada una pérdida de tiempo.

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 - No, para nada es una pérdida de tiempo. Seguramente esta Red Liceo de padres y madres de familia, de exalumn@s y de amig@s, tienen esta disponibilidad con nosotr@s porque compartimos la idea de los aprendizajes con sentido: uno puede despejar variables, aprenderse datos, fechas, nombres… pero eso aún no es el aprendizaje. Es más bien a partir de este tipo de vivencias que el conocimiento adquiere sentido y entonces se convierte en aprendizaje.
- Efectivamente, lo vivencial es algo que hace que el chico se apropie muchísimo más del conocimiento y le dé un sentido más profundo. Además, con este tipo de visitas, los alumnos aprenden a ver cómo todos esos conocimientos pueden influir en muchos aspectos de su vida, no sólo en la ciencia y la tecnología, sino también en las cuestiones sociales, políticas, económicas, filosóficas, etcétera.

- Oye, Martha, y hablando de esta Red Liceo, es precisamente el caso de esta visita: el padre de un liceísta los recibió allá en el IIES y les dio un recorrido que, por otra parte, fue excepcionalmente afortunado, ¿cierto?
– ¡Vaya que sí! Yo esperaba que fuera una visita de máximo una hora y después de tres todavía no terminábamos y seguíamos encantados. Incluso nos dio acceso a equipo que yo no pensé que nos fuera a dejar acercarnos con tanta despreocupación, con tanta confianza, con tanta solidaridad. Bueno es que son muchas cosas: es saber que un chico del Liceo no te va a hacer un desaguisado, no te va a hacer un desastre, con un equipo tan caro y tan especial. Eso es muy sabroso.
De hecho, hicimos todo el recorrido en el instituto, nos pasó a la zona de invernaderos, nos contó que tienen un gran proyecto en donde se aglutinan diferentes investigadores en torno al muestreo de encino de toda la República Mexicana, al avance de plagas, a las interacciones con otros organismos, a la desertificación, la coevolución y todo eso les pareció muy interesante. En el camino de regreso me decían: “Yo no sabía que existía esto, que la gente trabajaba en aquello, no sabía que Morelia estaba a este nivel”. Además, les llamó mucho la atención que el Dr. les platicara de su experiencia de vida, que sus papás le prohibieron salir de la ciudad y él decidió irse a la brava, sin saber realmente de qué iba a vivir en la Licenciatura. Pero se fue a perseguir el sueño y, una vez asentado, una vez que se topó con la realidad, revaloró lo que tenía y siguió tirando  para adelante. Eso hace que los chicos del Liceo se pongan a pensar en las ventajas que tienen, que se den cuenta de que son muy privilegiados, que están muy apoyados por sus familias, que no van a pasar por una experiencia como ésta, aun cuando vayan a salir a carreras en otros lugares…

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—————–La entrevista continuará en una próxima entrada.————–

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