Viaje Puebla-Oaxaca

Sin duda una de las mejores cosas de los viajes escolares del Liceo Michoacano es poder convivir aún más con los compañeros, conocer lugares increíbles y, sobre todo, llenarse de conocimiento. La convivencia en la furgoneta puede ser divertida; no obstante, las largas horas que toma llegar al destino en concreto es cansado. Así es como se define nuestro viaje de seis días; éste empezó el 22 de abril del año en curso.
Fuimos citados a las afueras del edificio del Liceo a las 4 de la mañana, subimos a la camioneta y empezamos el recorrido hacia Puebla. Durante un par de horas todo se mantuvo en silencio pues todos dormían. Poco a poco fuimos despertando uno por uno.


Llegamos primero al Santuario de la Virgen de los remedios, donde encontramos una riqueza de arte eclesiástica. Nuestro guía nos contó que en Cholula hay tantas iglesias que incluso algunos llegan a decir que se pueden contar hasta 365. No obstante, si bien hay muchas, el número es menor.
La segunda parada fue la zona arqueológica de San Andrés donde entramos a los túneles. Fue interesante estar dentro de una pirámide observando los escalones que sobre salían un poco por los costados. Esto da una idea de cómo era la pirámide así como su forma y tamaño. Una característica de los túneles es su composición tan particular, en la parte superior tiene una especie de forma triangular o con una terminación en punta, esto con la finalidad de que sea lo más seguro. Incluso, si llega a temblar, esa sería el lugar más seguro.
Saliendo de la zona había un mercadito de artesanías donde fuimos a comprar algunos recuerdos. Lo que más le gustó a Paul fue que vendían una bebida de chocolate fría, algo que ni él ni nosotros habíamos visto en otras partes de la República Mexicana.
Al día siguiente nos preparamos y desayunamos para ir a una visita guiada al Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE-UNAM) de San Andrés, Cholula. Ahí nos dieron una conferencia sobre el color y cómo es que los humanos lo perciben. Ésta fue muy interesante, sobre todo cuando la Dra. en óptica que nos dio la conferencia respondió a todas nuestras dudas de manera muy atenta. Después fuimos a ver uno de los grandes telescopios del siglo XX, uno mecánico y otro solar. Cabe resaltar que los dos funcionan, pero el solar es el que está activo. Luego tuvimos una dinámica en un mini planetario, donde pudimos observar más de cerca las constelaciones, se comentaron algunas teorías al respecto y, en general, aprendimos más sobre nuestro universo.
Después subimos a la camioneta y empezó el viaje hacia la ciudad de Oaxaca. Esta vez el recorrido no fue tan silencioso como el anterior. Muchos platicaban entre sí, otros escuchaban su propia música y algunos se quedaron dormidos un rato para así recobrar las energías.
Ya estando en Oaxaca llegamos directo al hotel. Todos querían meterse a la alberca pero ya estaba cerrada porque era tarde. Esa noche todos salimos al centro, nos dividimos en grupos y cada uno fue a cenar a un lugar distinto. Cuando todos terminamos, nos reunimos, regresamos al hotel y al llegar nos preparamos para dormir.


Al día siguiente fuimos al jardín etno-botánico donde vimos muchos tipos de plantas distintas. El jardín está dividido en secciones dependiendo del tipo de planta o cuánta agua necesita. También cuenta con derechos de imagen, es decir, toda foto es propiedad del gobierno de Oaxaca. Otra característica del jardín es que se realizan bodas en su interior, pero se tiene que reservar con un año de anticipación.


En seguida entramos a la biblioteca Fray Francisco de Burgoa en donde nos contaron un poco de la historia de ésta. A decir de Paul se trata de la biblioteca más chida que ha conocido a tal grado que le dieron ganas de leer todos los libros que resguarda porque son súper viejos y valiosos. Por ejemplo, nos enseñaron un atlas del siglo XVII en el cual pudimos ver cómo se concebía -desde una perspectiva geográfica- el mundo de entonces; las ilustraciones son muy detalladas. Ese día tenían en exposición toda la documentación sobre el episodio de mosquitos que dejó ciega a casi toda una población del estado de Oaxaca.
Después de comer hicimos un recorrido por varios lugares turísticos de Oaxaca, como el Museo Tamayo, el Exconvento Santa Catarina, Palacio de Cortés y la Catedral; después regresamos al hotel. Al llegar todos nos metimos a la alberca. Después de hacer varias competencias, jugar luchitas y nadar como perritos, cenamos y nos dormimos.
El siguiente día hicimos varias cosas. Nos dirigimos al Centro Arqueológico Monte Albán en donde fue encontrada la tumba Número 7. Posteriormente, visitamos el taller de la grana cochinilla. Allí nos pusieron un video de introducción a lo que es, en dónde se puede encontrar y cómo se produce. Vimos cómo es la grana cochinilla viva, nos explicaron cuál es el proceso que se sigue para poder ser molida y poder usarse como colorante, e hicimos nuestra propia pintura a partir de la misma, la cual nosotros mismos molimos. Después fuimos al taller de barro negro “Doña Rosa”; nos explicaron la producción del barro y cómo es la creación de una figura, la cual tarda alrededor de una semana en terminarse.
Al siguiente día fuimos al Árbol del Tule, el cual fue el recorrido más corto. Vimos el árbol, un poco de su historia y características. De los más entretenido fue abrazar una de sus ramas; eso fue algo muy relajante. Antes de irnos recorrimos un mercado que se encuentra a la salida del tule. También exploramos el Exconvento de San Jerónimo Tlacochaguaya, cuyo techo está pintado con grana cochinilla. Si bien la iglesia es muy grande, el resto del edificio es muy pequeño y actualmente las habitaciones son bodegas cerradas con candado. Posteriormente recorrimos el centro arqueológico de Milta. Ahí pudimos entrar a un par de tumbas, las cuales son como una especie de túneles pequeños donde hace mucho calor y hay mucha humedad; sin embargo, son muy interesantes.
Nuestro siguiente destino nos llevó a aprender sobre el mezcal. En una mezcalera nos hablaron sobre el proceso de elaboración de esta bebida alcohólica. Nos dieron a probar el maguey. Asimismo, probamos el mezcal y varias cremas.
Concluimos el día con una cena en un restaurante donde vimos una recreación de la Guelaguetza, en la cual nos presentaron una serie de bailes típicos de Oaxaca. Al salir vimos una proyección de video mapping en la catedral. Después de eso regresamos al hotel.
Al día siguiente despertamos, desayunamos y empezamos el viaje de regreso a Morelia. Fue el recorrido más largo y cansado ya que fueron casi 12 horas de camino, pero también fue divertido. Pusieron mucha música, cantamos y jugamos hasta que nos cansamos, algunos se durmieron mientras que otros sólo se entretenían con su celular. Llegamos a Morelia como a las 10 de la noche. La verdad fue una de las mejores experiencias de nuestro primer año en el Liceo Michoacano. ¡No podemos ni imaginar lo que nos falta! En verdad, vayan a los viajes que se les presenten. ¡No desaprovechen la oportunidad!


Autores: Marco Antonio Raya García, 2° año.
Ollin Antonio Monter Urista, 2° año.
Fotografías: Paul Ramón Guerrero Durán, 2° año.

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