Sobre el complicado ingreso a la UNAM

El 8 de enero del año en curso, la UNAM publicó la convocatoria para ingreso a la licenciatura en todas sus modalidades. Para muchos, ese día se marcó en el calendario como el inicio de un proceso de selección complicado y desgastante, cuya meta es ganar un lugar en la máxima casa de estudios del país. 

¿Qué implica ese proceso? ¿Por qué el mismo resulta tan complicado?

Para responder a las preguntas anteriores es preciso reconocer lo siguiente:

El sistema mexicano de educación superior es insuficiente. No importa que grandes universidades como la UNAM estén abriendo campus y carreras innovadoras. Tampoco es suficiente el que varias universidades públicas cuenten con centros de investigación de calidad y profesores universitarios pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI); la demanda de estudiantes que egresan del bachillerato es mayor a los espacios con los que cuentan estas universidades. Esta es una de las razones por las que ingresar a la universidad puede ser complicado.

La situación se vuelve más problemática para aquellos jóvenes que buscan un lugar en la UNAM; el sistema de selección de la institución y el número de estudiantes que pretenden ingresar son los motivos que dificultan el proceso.

La UNAM cuenta con dos formas de ingreso:

1) el pase reglamentado y 2) el concurso de selección

Los estudiantes egresados de prepas y Colegios de Ciencias y Humanidades de la UNAM entran por medio del pase reglamentado. Y así lo evidencian las estadísticas. Ninguno de estos jóvenes se queda fuera de la universidad. El resto de interesados debe optar por el examen de selección. Este cuenta con 120 preguntas de opción múltiple que evalúan, principalmente, la capacidad de memoria de los estudiantes.

Desafortunadamente, aunque se haya aprobado el examen, esto no garantiza un lugar en la UNAM. Si varios alumnos aprobaron, sólo ingresa un porcentaje reducido de los mismos debido a que los centros de enseñanza no cuentan con los espacios suficientes para aceptar a todos los que pasaron el examen; situación cotidiana cuando se trata de ingresar a la UNAM debido al número de alumnos que quieren un lugar.

Muchos jóvenes se ven atraídos a esta universidad debido a las carreras de vanguardia, los centros de investigación, los intercambios, la conexión universitaria y el prestigio que da la universidad, entre muchos otros beneficios.En el proceso de selección 2017-2018, de los 250, 692 jóvenes que tomaron el examen, sólo se aceptó a 23,324.

Ciertamente, se tiene que competir por un lugar en la UNAM, y, como se observa, la cosa no es sencilla.

Pero tampoco es imPOSIBLE.

Hay carreras innovadoras que aún no tienen mucha demanda. Existen otras -como las de pase indirecto- en las que el interesado puede ganar un lugar si tiene las aptitudes necesarias para desempeñarse en la carrera de su elección, no importando el bachillerato que se haya estudiado.

Es preciso también considerar el período de preparación de los jóvenes. Contar con un buen asesoramiento para alcanzar un puntaje alto en el examen es fundamental para asegurar un lugar en la UNAM.

Participar en un proceso de selección a la universidad puede ser complicado, y mucho más en el caso de la UNAM. No obstante, hay opciones. Es cuestión de informarse, buscar apoyo y prepararse.

Puedes consultar las estadísticas aquí mencionadas http://www.estadistica.unam.mx/series_inst/index.php

Autora:

Elsa Ambriz 

-Profesora de Historia Universal, Historia del Arte e Inglés avanzado en el Liceo Michoacano.

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