De viaje por la CDMX

¡Hola! Somos Itzel y Fernanda del grupo de primer año del bachillerato Liceo Michoacano. Los días 11, 12 y 13 de octubre fuimos –como grupo- a la CDMX, y en este blog queremos contarte de nuestra gran experiencia.


Esta aventura comenzó el día jueves 11 a las 5 de la mañana. Tras poco más de cuatro horas de viaje -debido al tráfico de la ciudad de México- llegamos al hostal en el que nos hospedamos “Down Town” en el corazón de la ciudad. Tras dejar nuestro equipaje, nos dirigimos a nuestra primera parada, unas iglesias de estilo barroco. Posteriormente fuimos a las ruinas del templo mayor, aunque sólo lo apreciamos por fuera. Enseguida nos encaminamos al Palacio Nacional, en donde nos mostraron murales de Diego Rivera como aquel que retrata toda la historia de México.
Más murales nos esperaban en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Emma, nuestra guía, nos adentró a la obra de Rivera, Orozco, Siqueiros y Revueltas. Sin embargo, todos estábamos cansados y hambrientos –eran las 3 de la tarde- por lo que hicimos una pausa para comer. Así pues, nos dirigimos al Casino Español en donde nos sirvieron tortilla española, crema de pimiento, estofado y, de postre, ¡helado! Cuando terminamos de comer dimos las gracias y regresamos el mismo museo para continuar con la exposición “Vaticano, de San Pedro a Francisco”, la cual, artísticamente, es ¡espectacular! Y así acabo nuestro primer día.

Al día siguiente fuimos al Palacio de Bellas Artes -sin duda alguna fue una de las cosas más impactantes de nuestro viaje. Con un total de 17 murales (de Rivera, Montenegro, Lozano, Tamayo, Camarena) la visita fue impresionante. Después nos dirigimos al Museo de Antropología en donde visitamos la sala Teotihuacana. Tras comer en plaza Carso –en donde tuvimos la libertad de escoger nuestra comida- nos adentramos a las maravillas pictóricas y escultóricas del Museo Soumaya. Allí apreciamos “La puerta del Infierno” esculpida por Auguste Rodin, algunas obras del impresionismo, de las vanguardias, escultura asiática en marfil y obras de Vlaminck. Este museo fue –para Fernanda- el mejor de todos tanto por su acervo como por el edificio. Así fue como el segundo día terminó.
El tercer y, lamentablemente, último día –queríamos más- fuimos a Teotihuacán. El guía –arqueólogo- nos explicó todo. Desgraciadamente no pudimos subir ni a la pirámide del sol ni de la luna para evitar accidentes. Sin embargo, conocer un poco más de todo lo que tenemos en México fue una experiencia única. Definitivamente volveríamos a ir sin problema alguno pues fue fascinante ver la estructura de algunos templos, de las plazas, en sí, de todo el complejo. Terminamos nuestro viaje comiendo y visitando una tienda de artesanías.
Esta experiencia nos hace reflexionar y nos hace darnos cuenta de que México es un país hermoso más allá de sus problemas con el gobierno. México está lleno de cultura, de tradiciones, de historia, de gastronomía deliciosa. México es vida. Sin duda, este viaje fue una experiencia agradable llena de conocimientos nuevos, y todo lo que vimos (murales, esculturas, pinturas y pirámides) fueron algo maravilloso.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *